Despedimos a Miguel Ollero, nuestro director general corporativo
Ayer desgraciadamente tuvimos que despedir a un ser humano excepcional, Miguel Ollero, nuestro director general corporativo. Su calidad humana ha sido un ejemplo para todos. Su discreción, humildad y sencillez brillaban tanto como su generosidad, sentido de la justicia o fidelidad a sus principios morales. Miguel tenía un código ético de los de antes: profundos valores cristianos, una creencia total en la cultura del esfuerzo y una entrega firme en ser una persona para los demás.
Miguel era como un padre para todos los empleados de MERLIN. Ese padre al que acudimos a pedir consejo y al que buscamos cuando necesitamos recibir calor y cobijo. Pero ante todo ha sido un hombre de familia, dedicado en cuerpo y alma a su esposa y sus dos hijas. Nada hacía más feliz a Miguel que ver feliz a los suyos. Miguel era así, entendía la felicidad no como algo propio sino como algo de los demás. Y cuando nos poníamos felices entonces sacaba su finísimo sentido del humor que tanto nos ha hecho reír.
Era el primero en llegar a la oficina y el último en marcharse. Ayer no pudo ser el último en irse de la oficina de aquí. Pero seguro que en la oficina del cielo nos espera con una media sonrisa pensando que, en realidad, es el último en irse y apagar las luces.
Se nos ha ido un grande. Un tipo de los de antes. Descanse en paz.

